19 de mayo de 2022 22:13

Edición N° 1691

En las rutas de la Patagonia

Guanacos ponen en alerta las rutas de la Patagonia

La presencia del guanaco en las rutas de la Patagonia, más precisamente, sobre las rutas Nacionales N° 3 y la 40, en la provincia de Santa Cruz, sigue provocando accidentes viales y no hay un programa sustentable por parte de la provincia, que permita controlar la proliferación de estos animales, que han avanzado sobre las rutas.

“Hay que ir más atentos a que no se te cruce un guanaco que a los autos de la ruta”, relataron dos turistas que al transitar con su auto por la ruta 3 este verano, se detuvieron a auxiliar a otro conductor que destrozó la trompa de su automóvil con un animal. Según los turistas y los lugareños, los accidentes de este tipo son constantes. El cruce de guanacos en forma imprevista sobre esta ruta, ocasiona una maniobra violenta por parte del conductor, el cual puede terminar en la banquina, volcado o con la trompa destrozada.

La causa de la proliferación del guanaco se debe por un lado a la ausencia de pumas, quienes son sus depredadores naturales  y por otro a la prohibición de su caza. Vale la pena aclarar que los estancieros de la zona, criadores de ovejas, se niegan a la llegada de los pumas ya que estos les comerían (además de los guanacos) a sus ovejas.  Todo ello trajo una gran cantidad de guanacos, que logran saltar los alhambrados, traspasar los campos y cruzarse por las rutas de circulación diaria.

Frente a esta situación se nos ocurre trazar un paralelismo con una situación similar que se da en Estados Unidos pero con otras especies. Allí los accidentes viales causados por los venados que se cruzaban en la ruta se lograron reducir gracias a la presencia de los lobos. Los ecologistas del lugar expresaron en un informe del Instituto Tecnológico de Michigan, haber conducido por carreteras remotas de Michigan y observar tramos repletos de venados muertos. Pero eso cambió tras la introducción de los lobos grises a la región. “Cuando los lobos llegaron en las décadas de 1990 y 2000, las colisiones entre venados y vehículos se redujeron drásticamente”, expresó el investigador.

Aquí lo curioso fue que el venado, ante el temor del ataque de los lobos, debió cambiar su zona de permanencia . “Cuando se tiene a un gran depredador, ello impacta en el comportamiento de las presas. Los lobos se valen de los rasgos lineales de un paisaje para usarlos como corredores de desplazamiento, tales como caminos, ductos y arroyos. Los venados aprenden esto y pueden adaptarse manteniéndose alejados. Así fue como se alejaron de las rutas y se redujeron los accidentes viales. En un periodo bastante corto, una vez que los lobos colonizaron un área, las colisiones entre venados y vehículos se redujeron hasta en un 24%”.

Tal vez en la Patagonia Argentina, haya que implementar definitivamente alguna medida definitiva para alejar a los guanacos de las rutas y así poder disminuir una gran cantidad de accidentes completamente evitables.
Mientras tanto, se recomienda extremar la atención y respertar los límites de velocidad, ya que en este tipo de rutas tan largas y lineales, los conductores suelen abusar de la confianza de un camino sin contratiempos y exceder los límites permitidos.

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