miércoles 20 de junio de 2018 - Edición Nº278
Estación Vial » Vale Saber » 10 oct 2017

Peatones: pocos respetan las normas de tránsi

Derechos de los peatones... pero también deberes

La falta de respeto de las normas de tránsito, ocasionan cientos de accidentes, tanto por parte de peatones como conductores. ¿Ante un siniestro, a quién corresponde el reclamo económico?.


Los peatones son los actores sociales más difíciles a la hora de inculcares respeto por las normas de tránsito. Pocos las respetan y muchos los accidentes que ocacionan. Y tras el hecho consumado, el reclamo económico al conductor - aunque no corresponda -no se hace esperar.

¿QUÉ DICE LA LEY?
La Ley afirma que la prioridad de paso del peatón es absoluta, en la medida que cruce por lugares permitidos o respetando la indicación de semáforo.
Ejemplo de situación
Un peatón se baja del colectivo a mitad de cuadra. El colectivo permanece detenido unos segundos. El peatón cruza la calle por delante del ómnibus hacia la otra vereda, por la mitad de la cuadra. Un auto que viene pasando el micro lo atropella porque obviamente, no lo ve ni espera que aparezca un peatón por allí. ¿Quién es el culpable?
Este tipo de situaciones se repite diariamente, tal es así que ha generado serios y enjundiosos problemas para las Aseguradoras, al punto que ha propiciado toda una creación jurisprudencial que se ha ido transformando en un código real de soluciones para estos conflictos.
En primer lugar, cualquier duda será resuelta a favor del peatón. Invariablemente los jueces – de todas las jurisdicciones y niveles – en el tema accidentes de tránsito se rigen por el artículo 1113 del Código Civil que establece el principio de la responsabilidad objetiva, según el cual el titular o quien maneja una cosa riesgosa (en este caso, el auto) debe responder por los daños que provoque, con absoluta independencia de que exista o no culpa de su parte en la producción del hecho que generó el daño. La única posibilidad que le asiste es demostrar que fue la víctima quien, con su culpa, provocó el accidente o que el mismo fue obra de un tercero por quien no debe responder (por ejemplo, otro automovilista que lo chocó de atrás y lo hizo embestir al peatón).
Obsérvese qué sencillo le resulta al peatón obtener una indemnización: sólo debe demostrar que el conductor del vehículo fue quien lo embistió y que ese hecho lo dañó. Nada más: todo el resto corre por cuenta del automovilista y su asegurador que, si pueden, deberán demostrar que el peatón fue el culpable.

Por suerte, podemos decir que no todo es negro o blanco: un juez puede determinar que hubo culpa compartida, en cuyo caso establecerá también el porcentaje que le cabe a cada uno, y en ese porcentaje, cada uno cargará con la reparación de los daños.
En este sentido, la justicia civil inauguró una tendencia que puede tener efectos educativos. En numerosos fallos por accidentes automovilísticos, los jueces redujeron la indemnización a peatones, automovilistas, motociclistas y ciclistas que resultaron atropellados, por entender que ellos fueron, en parte, responsables de los choques al infringir las normas de tránsito: cruzar
fuera de la senda peatonal, circular en motocicleta sin casco o pasar a pie por el medio de una autopista, por ejemplo.
Más aún: existe el antecedente de un hombre que cruzó fuera de la senda peatonal resultó atropellado y quiso demandar al automovilista, pero fue responsabilizado completamente del accidente y tuvo que pagar las costas del juicio.

Estimados peatones: les recomendamos transitar atentos, siempre por la senda peatonal o por la esquina si no quieren terminar con un hueso roto y los bolsillos vacíos!

Argentos mal ejemplo
Si comparamos la conducta del peatón argentino con respecto a otros países, no ranqueamos muy bien, ya que la mayor parte de los automovilistas sostienen que en la Argentina no hay peatón que cruce bien. Muy pocos respetan el cruce peatonal con luz verde y muchos se lanzan a la calle en el medio de la cuadra.
Claro que también deja mucho que desear el respeto del automovilista para con el peatón. Basta cruzarse al hermano Uruguy para observar que todo es muy distinto. Cuando no hay semáforos, el automovilista para indefectiblemente. A veces se queda uno – un argentino – parado esperando que el auto pase y el auto no lo hace. Lo propio ocurre en Chile, mucho menos en Brasil y es una conducta muy frecuente de observar en EEUU y toda Europa.

 

 

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