martes 20 de noviembre de 2018 - Edición Nº431
Estación Vial » Noticias » 8 may 2018

Comprar autos usados

El nivel de óxido: un dato clave a la hora de comprar un usado. Enterate sus perjuicios.

El mal estado de la chapa no solo es una cuestión estética. Más importante aún es cómo interviene una autoparte oxidada en el nivel de seguridad del automóvil.


Si te comprás un auto usado, de esos viejitos que se ven castigados, uno de los factores a tener en cuenta debe ser el estado de la chapa. Por la estética? Nada de eso. Porque la corrosión modifica la reacción del metal y esto determina la respuesta de la estructura y de otros sistemas de seguridad.  

Un auto con óxido puede ser un 20 % más inseguro durante un accidente.

Las pruebas

Una compañía de seguros de Suecia, tomó dos modelos populares, pero con fuertes signos de corrosión, y los sometió a las mismas pruebas de choque que se utilizan para evaluar autos nuevos. Ninguno de los dos había sufrido un accidente previo pero sí mostraban partes oxidadas. Los modelos elegidos fueron un Mazda 6, de una generación que se vendió entre 2003 y 2008, y un Volkswagen Golf, también de un período similar.

Durante la prueba de impacto frontal en el Mazda, el riel del chasis se separó del piso, la zona para los pies se rompió, los soportes de los asientos se movieron y la cabeza del muñeco chocó contra el pilar B. Todos fallos importantes, a pesar de que los encargados de la prueba dijeron que el resultado fue mejor a lo esperado.

En el Golf los resultados fueron superiores, aunque también mostró una estructura debilitada por la corrosión. Si se tomara en cuenta el puntaje con el que califica Euro NCAP, la entidad que evalúa la seguridad de los autos en el Viejo Continente, el modelo de Volkswagen hubiera bajado de cinco estrellas (máxima calificación) a cuatro y el Mazda, de cuatro a tres.

Luego de realizar varias pruebas de choque, se pudo comprobar que la presencia  de corrosión en la estructura del vehículo puede aumentar en un 20 % el riesgo de muerte durante un impacto.

Más allá del comportamiento en particular de cada pieza afectada por el óxido, la estructura corroída no puede enfrentar el impacto de la misma forma que una chapa en buen estado.  

Por otro lado en las pruebas,  los airbags de ambos autos se inflaron como se suponía que debían hacerlo. Pero en el Mazda, la cabeza del muñeco tocó fondo de la bolsa de aire debido a la falla de la estructura del automóvil, lo que significa que el airbag no pudo funcionar de acuerdo a cómo fue diseñado.

El óxido, el enemigo silencioso

La corrosión suele ser uno de los peores enemigos para la estructura del automóvil, especialmente porque su efecto suele ser silencioso: cuando encontramos el primer indicio, es muy probable que un daño mucho más grande ya se haya hecho y la velocidad de su expansión dependerá de las condiciones ambientales.

La sal, el origen del mal

El clima es un factor determinante para la formación de corrosión en un vehículo. Las zonas cercanas al mar o aquellas en donde sea habitual la presencia de nieve o hielo son las más proclives para la formación de óxido en la chapa y la estructura del vehículo. Además, en las regiones gélidas es habitual tirar sal sobre los caminos para disolver la nieve, lo que termina acelerando el proceso corrosivo.

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