jueves 17 de octubre de 2019 - Edición Nº762
Estación Vial » Noticias » 5 ago 2019

Menos autos

Objetivo número uno: restringir la circulación de vehículos. ¿Cómo lo hacemos?

¿Sabías que en varias ciudades del mundo hay que pagar para ingresar al centro? En otras subastan las matrículas para evitar que crezca el parque automotor. ¿Qué harías en tu ciudad para mejorar el caos vial?


El gran número de vehículos que circula en las ciudades, ocasiona problemas ambientales y de tránsito. Para remediarlo se han implementado diversos métodos en las ciudades más contaminadas del mundo teniendo como objetivo de partida: restringir la circulación de vehículos.

Madrid por ejemplo, implementó una de las políticas más restrictivas a los autos en su zona central, impidiendo el ingreso al centro de todos los vehículos antiguos que no tengan una “etiqueta ambiental” expedida por la Dirección general de Tráfico. Y fueron por más: a los autos tienen la etiqueta pero no pertenecen a personas que no residen en el centro, se les limita el acceso salvo que se trate de coches híbridos o eléctricos.

Pero este sistema tiene inconvenientes a largo plazo: el centro se llenará de autos híbridos. Por otro lado, la restricción no trae aparejado ninguna entrada de dinero para invertir en mejoras contra la contaminación.

En Londres, una de las ciudades con mayor contaminación ambiental han implementado la Tasa de congestión que consiste en pagar una cantidad de dinero por ingresar a la zona restringida. Algo parecido pasa en Milán en donde incluso los propios residentes tienen que pagar peaje para entrar a la zona central.

En Manhattan también quieren implementar en unos años una taza de restricción. Dicen que saldría entre 10 y 15 dólares cada entrada.

En Shangay, una de las ciudades más contaminadas y pobladas del mundo, también debieron implementar la restricción con un sistema de subastas mensuales de matrículas. Con las matriculaciones limitadas para evitar que crezca el número de vehículos desorbitadamente, el precio de un registro puede llegar tranquilamente a los 15 mil dólares. ¿Por qué es tan caro? Es misión imposible conseguir uno.

En Pekin, a diferencia de Shangay las licencias se sortean pero en forma gratuita. Pero como todos quieren obtener una licencia y no todos salen sorteados, se generó un  mercado negro de licencias.

En Singapur, actualmente implementaron una taza de congestión llamada ERP que establece el precio de los peajes en función de la congestión del camino. Es como un sistema de oferta y demanda: la oferta son las autopistas de Singapur y la demanda es el propio tráfico.  A mayor demanda, más cara será la taza. Por eso los precios varían cada hora, siendo más caro en las horas de más congestión. Algo así como la versión argentina del “peaje en hora pico y hora no pico”.  La diferencia con nuestro país es que allí el dinero queda en el estado y todo lo recaudado se invierte en el sistema de transporte público que es uno de los mejores del planeta.

Por esta razón el usuario tiene un doble incentivo para dejar de usar el auto: si lo usa le sale muy caro porque tiene que pagar y el transporte público es excelente (una herramienta fundamental a la hora de desestimar el uso del coche), por lo que desde cualquier lugar que se lo mire, tomar el transporte es un buen negocio. De esta manera lograron reducir en una 40 % la circulación de automóviles. Otras de las medidas que ayudó, fue una suba del 100 % en las tasas para matricular un vehículo.

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