sábado 28 de marzo de 2020 - Edición Nº925
Estación Vial » Noticias » 2 mar 2020

Reductores de velocidad: polémicos

¿Qué hacemos con los “lomo de burro”?

Son motivo de controversia y no se encuentran reglamentados en nuestro país por lo que por lo general, cada gobierno los construye como le parece. ¿Cómo deben realizarse y señalizarse? Son útiles o causan más accidentes?


El lomo de burro siempre es motivo de controversia y no se encuentra reglamentado en nuestro país por lo que por lo general, cada gobierno lo construye como le parece. Es así que podemos encontrar diferentes modelos y materiales con los que se construyen, dependiendo del criterio y presupuesto del funcionario de turno y sus amigos empresarios.

Sucede que algunos son demasiado altos o abruptos, no están bien pintados o carecen de señalización que los anuncie, como fue el reciente caso del accidente de Brian Toledo, quien falleció cuando su moto se despistó a causa de un lomo de burro no señalizado.  

Frente a situaciones como éstas, no son pocos los que le han ganado un juicio al estado, tras romper el tren delantero de su automóvil.

Un diseño adecuado para cada fin

Antes de instalarlo, se debe considerar cuál es el fin para el cual se desea colocar: si es un Paso peatonal elevado (elemento muy útil en zonas de alto tránsito peatonal) o un simple Reductor de velocidad que solo cumple la función de hacer descender la velocidad del tránsito en general.

- Cuando un lomo de burro es construido para permitir el cruce peatonal debe cumplir con ciertas dimensiones y es una excelente medida a implementar al igual que una “esquina elevada”, como las que se pueden ver en el barrio de Palermo de CABA ya que permiten el cruce seguro del peatón, con buena visibilidad y una verdadera disminución de la velocidad de los vehículos.

- Por otro lado, el reductor de velocidad, ya sea de plástico, hormigón, goma o cualquier otro material, sólo intenta hacer reducir la velocidad de manera abrupta, lo que puede ser peligroso para un conductor desprevenido.

Cómo cruzar un lomo de burro sin estropear el auto

  • No es recomendable cruzarlos en diagonal, ya que al hacerlo no se reparte por igual el peso en todos los puntos de apoyo del vehículo.
  • No hacerlo frenando (los amortiguadores se contraen y todo el peso se va hacia adelante)
  • No pisar el pedal del embrague y superarlos a menos de 20 km/h.

Los lomos de burro tienen detractores por todos lados. Veamos qué le encuentran de negativo:  

* Acelera el envejecimiento de las suspensiones de los vehículos que las pisen.

* Ocasionalmente tiene dimensiones desproporcionadas, que pueden ocasionar daños en los bajos del vehículo.

* Indiscriminatorio: afecta a todos los usuarios de la vía (cuando algunos de ellos ―como peatones o ciclistas― no superan la velocidad máxima estipulada).

* Atrasan a los bomberos y a las ambulancias en situaciones de emergencia

* Generan mayor congestión en rutas muy concurridas en las horas pico

* Aumentan el consumo de combustible

* Aumentan el desgaste de varias partes de los vehículos

* Aunque evitan los accidentes que provoca la velocidad, pueden causar nuevos accidentes.

 

El fracaso de las políticas públicas

Las políticas de seguridad de vial han fracasado. No hay conciencia vial y somos hijos del rigor. Necesitamos que nos pongan algo para no transgredir las reglas: “voy despacio porque se viene un lomo de burro” y no porque se quiera proteger a algún peatón que pueda cruzar. “La velocidad máxima es 30 km pero como no hay nada que me detenga voy un poco más rápido”.  Es necesario golpearle el auto a un conductor con un reductor para que disminuya la velocidad.

Como consecuencia, pedir un lomo de burro es aceptar no hay conciencia vial y que muchos van a transgredir la velocidad permitida en determinada zona mientras no haya algo que se lo impida.

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias

VIDEOS