domingo 14 de abril de 2024 - Edición Nº1957

Prevención

La velocidad tiene una influencia directa en la gravedad de las lesiones y probabilidad de muerte de las personas involucradas

Es uno de los factores más decisivos que pueden incidir en la ocurrencia y las consecuencias de un siniestro vial, pero no es el único. Cuáles son los otros elementos que influyen y cómo evitarlos.



La velocidad es uno de los factores más decisivos que pueden incidir en la ocurrencia y las consecuencias de un siniestro vial, pero no es el único. Cuáles son los otros elementos que influyen y cómo evitarlos.

 

Luego de analizar una numerosa cantidad de siniestros viales, un informe de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, determinó que la conducción de vehículos a velocidades excesivas constituye un factor de riesgo clave en los distintos tipos de siniestros, en tanto que tiene una influencia directa en la gravedad de las lesiones y probabilidad de muerte de las personas involucradas en ellos.

Asimismo, la conjunción del exceso de velocidad con otros factores de riesgo vinculados al comportamiento de las personas, como la conducción bajo los efectos del alcohol y/ o drogas, la falta de uso de elementos de seguridad vial o la presencia de factores de distracción como puede ser un teléfono, puede incrementar la probabilidad de ocurrencia de siniestros viales fatales. Lo mismo puede suceder ante la presencia de otros factores como los climáticos o al mal estado de las vías.

Hablemos de la posibilidad de frenar a tiempo

Un capítulo aparte que influye en la posibilidad de un siniestro vial es la distancia de detención. A continuación les enseñamos una fórmula que a primera vista parece complicada pero en realidad no lo es tanto:

La distancia de detención es igual a la suma de la distancia de reacción (espacio que se recorre hasta pisar el pedal de freno), más la distancia de frenado (espacio recorrido durante la frenada del vehículo).

Distancia de detención (DTT) = distancia de reacción (DTR) + distancia de frenado (DF).

Distancia de reacción: una velocidad excesiva reduce el tiempo de reacción del conductor del vehículo y aumenta los metros recorridos desde el momento en el que detecta el peligro hasta su reacción.

Distancia de frenado: el exceso de velocidad no solamente reduce el tiempo de reacción del conductor, sino que también aumenta la distancia de recorrido hasta que decide accionar el pedal de freno. Es decir que la distancia de frenado se prolongará porque la misma está determinada principalmente por la velocidad a la que se circula, aunque también puede verse afectada por la masa del vehículo, la carga que lleve y su colocación; el estado de los frenos, los amortiguadores y los neumáticos; las condiciones de la vía (mojada, seca, etc.); la existencia y funcionamiento de dispositivos electrónicos de asistencia de frenada, entre otros.

Si te copa la física acá va un dato

Dadas las leyes de la física, la distancia de frenado del vehículo está directamente relacionada con la velocidad al cuadrado, por lo tanto, cuando se duplica la velocidad de circulación, se cuadriplica la distancia de frenado (detención total del vehículo), a lo que se le adiciona la distancia recorrida durante el tiempo de reacción.

Así, la posibilidad de evitar colisiones se reduce cuando la velocidad aumenta, dado que unos pocos kilómetros por hora por encima del límite máximo permitido inciden notablemente en el incremento de la distancia de detención. Asimismo, la velocidad del vehículo al momento del impacto se relaciona directamente con la gravedad de las lesiones o fatalidad de las víctimas. A mayor velocidad, mayor es la cantidad de energía cinética que debe absorber el cuerpo humano por el impacto. Como efecto, entonces, las posibilidades de ocurrencia de lesiones graves se incrementan.

Qué propone la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en su paquete de medidas técnicas “Salve vidas” propone estas medidas:

  •  La promulgación y cumplimiento de leyes que limitan la velocidad de circulación.
  •  La construcción o modificación de vías para moderar el tránsito: en zonas urbanas, por ejemplo, la implementación de rotondas, estrechamiento de calzadas, reductores, chicanas y bandas sonoras.
  •  Introducción de nuevas tecnologías: sistemas inteligentes de asistencia de la velocidad (ISA) y de sistemas autónomos de frenado de urgencia (AEB). Por otro lado, el uso de radares y cámaras fijas también ayudan a respetar los límites establecidos.
  •  Reducción de los límites de velocidades: en base a la evidencia, la OMS impulsa la reducción del límite de velocidad máximo a 30 km/h en las calles urbanas donde se mezclan los vehículos motorizados y los usuarios vulnerables. Así, en diversas ciudades se han implementado las conocidas “Zonas 30”, dado que este es el límite de velocidad en que los usuarios desprotegidos sobreviven una colisión. Por ejemplo, Bogotá (Colombia) alcanzó un descenso del 32% en la mortalidad asociada a los siniestros viales a partir de la inclusión de zonas limitadas a 30 km/h dentro de un paquete de medidas en su Plan de Gestión de la Velocidad.

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